Otro medio de superación de la barrera extralingüística en la traducción son sustituciones reapreciativas:
Todo el sur del río Bravo – всі країни, розташовані на південь від США.
Para guardar el colorido de la cultura original, el traductor puede conservar la palabra extranjera la cual interpreta en sus comentarios: se propone un estatus especial de autonomía para los “kelpers” – говорять і про особливу автономію для „кельперів” (так називають підданих Британській короні, які проживають на Мальвінах).
La elección del traductor depende también de los métodos de designación de algunos elementos de una realidad extralingüística, los cuales eligen los hablantes en español y en ucraniano: la ruta de enlace con los mulos de correo – поштовий тракт.
Si algunos acontecimientos históricos, obras de arte, títulos de libros ya están traducidos y aceptados en el fondo nacional de la lengua, ellos no se pueden traducir con libertad. Por ejemplo, no podemos traducir el título de la pintura mural de Leonardo da Vincy “La última cena” como “Остання вечеря” porque en Evangelio ucraniano desde los tiempos muy remotos este episodio se titula como “Таємна вечеря”.
A veces, para hacer una traducción adecuada, el traductor debe hacer cambios substanciosos de las palabras y sus combinaciones en el texto de traducción. Por ejemplo: si un español le pregunta a usted “¿Qué tal la salud de su media naranja?”, él tiene en cuenta la salud de su esposa o marido y en la traducción hay que mencionar sobre ella o él y no sobre la naranja.
En la traducción es muy importante también el componente psicólogo-nacional que son frecuentes en los textos literarios o publicistas. El texto traducido se percibe mal por los receptores si en él no se tomen en consideración los aspectos psicólogo-nacionales de comunicación.
Si el intérprete, por ejemplo, traduce un discurso del orador español, se ve obligado a aminorar el “registro” sublime del habla española, claro, en los marcos razonables.
Para traducir correctamente es necesario saber:
las particularidades nacionales de formación de combinaciones de palabras: el gobierno monocolor – однопартійний уряд; una vía de doble mano – дорога з двостороннім рухом; abrir el abanico hacia izquierda – піти на союз з лівими силами; colores partidistas – партійна приналежність;
el léxico connotativo, con un matiz histórico, “exótico”: mártir – мученик; criollo – креол; народжений в Америці негр; prócer – видатна особа, особистість; mestizaje – метизація (порушення чистоти породи);
refranes, proverbios, fraseologismos, metáforas cuyos matices se transmiten por diferentes medios lingüísticos en lenguas y reflejan varios imágenes: alternan el palo y la zanahoria – звернутися до політики кнута і пряника; (acudir como) las moscas sobre la miel – (злетітись) як мухи на мед.
1) Ecología: flora, fauna, vientos, llanuras, colinas (siroco, tundra, taiga, tabuleiros, sabana, pampa, selva).
2) Cultura material: objetos, productos, artefactos.
a) Comida y bebida: (sake, gaipirina, cuscus).
b) Ropa (parka , anorak, tanga, kufia , chilaba).
c) Casas y ciudades (chalet, bungalow, patio, jaima).
d) Transporte (cabriolet, tilburi).
3) Cultura social: trabajo y recreo (rock, reggae).
4) Organizaciones, costumbres, actividades, procedimientos, conceptos
a) Políticos y administrativos
b) Religiosos (karma, templo).
c) Artísticos
5) Gestos y hábitos (escupir, hacer burla de uno con la mano).
Las características geográficas se pueden distinguir normalmente del resto de los términos culturales en que aquellas son, por lo general, política y comercialmente neutras. Con todo, es verdad que su difusión depende de su país de origen y del grado de especificidad. Así pues, plateau no se ve como palabra cultural, y se ha adoptado desde hace mucho en ruso, alemán e inglés, pero se ha traducido al español e italiano (meseta, altipiano). Muchos países tienen palabras locales para las llanuras (prairies, tundras, pampas, sabanas, llanos, campos, paramos), todas con fuertes tonos de colorido local. Su familiaridad está en función de la importancia y de la proximidad geográfica o política de sus países. Lo que se suele hacer con estas palabras es transferirlas y añadirles además un tercer término breve y culturalmente neutro si el texto lo requiere. Todo esto es válido también para el "tecnicismo" tabuleiros (submeseta brasileña), porque uno debe suponer que el escritor no las mencionaría si no las considerara importantes.
Los mismos criterios son aplicables para otras características ecológicas, a menos que sean importantes comercialmente al integrarse en el léxico de la lengua terminal "importadora" (pomelo, guayaba, aguacate, mango) y entonces puede haber tendencia a naturalizarlas: aguacate da en francés e inglés avocat y avocado; y tamarindo – tamarin y tamarind.
Ciertos rasgos distintivos ecológicos (estaciones, lluvia, colinas —palabras culturales: duna, kop —), cuando son raros o desconocidos, tal vez no se entiendan ni denotativa ni figuradamente en traducción. Sin embargo, en este campo la televisión será pronto una fuerza mundialmente esclarecedora.
La comida es para muchos la expresión más delicada e importante de la cultura nacional; los términos alimentarios están expuestos a la gama más variada de procedimientos de traducción. He aquí algunos de sus marcos: menus, libros de cocina, guías culinarias; folletos turísticos; artículos periodísticos, que cada vez incluyen más terminos referentes a comidas extranjeras. De hecho, todos los platos franceses e ingleses pueden seguir en francés e inglés si están explicados en la receta, a excepción de los ya adaptados al español: cruasán, ragú, turnedó; budin, bisté, rosbif... Aquí lo que debe primar sobre cualquier otra circunstancia es la consistencia del texto y las necesidades del cliente.
Tradicionalmente, los términos relativos a la ropa de hombres y mujeres de la clase alta son ingleses y franceses respectivamente (blazer, esmoquin, corse, déshabille, boudoir), pero los trajes nacionales cuando son característicos de un pueblo no se suelen traducir: sari, quimono, caftan, jeans (internacionalismo, aunque en español se utiliza vaqueros).
Cuando una palabra relativa a la ropa es un término cultural, tal vez convenga aclararla más para un lector medio de la LT añadiendole un nombre genérico o clasificador ("pantalones bombachos"), pero es más, si la palabra específica carece de interés, la genérica la puede sustituir sin más ni más. Sin embargo, se ha de tener en cuenta que la función de los términos genéricos de ropa es casi constante (suele indicar la parte del cuerpo que se cubre con la prenda en cuestión) y que la decripción varía según el clima y el material de que está hecha.
Por otra parte, muchas comunidades lingüísticas tienen una casa típica que, por motivos generales, no se traduce: palazzo (casa grande); hotel (casa grande); chalé, bungalow, hacienda, pensión, posada. El español, lo mismo que el francés y el italiano, tienen un vocabulario abundante (lo que se diría un foco cultural) relativo a pueblos y ciudades que es muy difícil de traducir a otras lenguas (ciudad, villa, pueblo, aldea, caserio).
Los medios de transporte están dominados por el inglés americano y el automóvil (coche, tartana o bólido), símbolo sagrado en muchos países donde la propiedad privada es también sagrada. Existen, por otra parte, en este campo muchas palabras de moda debido no sólo a las innovaciones sino a la jerga de los vendedores de coches, y muchos anglicismos además. En el género novelístico, se usan diversos nombres de carruajes para dar una pincelada de colorido local y para connotar prestigio (cabriole, tilburi, lando, cupe, troica, faetón). Si se trata de manuales sobre el transporte en general, el traductor debería añadir a la palabra transferida una descripción exacta y precisa del carruaje en cuestión.
Se sabe perfectamente que las especies de flora y fauna son locales y culturales, y no se traducen a no ser que se den en el entorno de la LO y en el de la LT (red admiral: vulcain, vanesa roja). En los textos técnicos se pueden usar como lenguaje internacional las clasificaciones latinas botánicas y zoológicas.
En el apartado de la cultura social uno debe distinguir entre los problemas de traducción denotativos y los connotativos. Así, charcutería, droguería, chocolatería apenas existen en los países anglófonos o eslavos. Pero no presentan casi ningún problema de traducción, ya que dichas palabras se pueden transferir, tienen prácticamente una traducción uno-por-uno o se pueden definir funcionalmente. Todo esto contrasta, en cuanto a los problemas de traducción se refiere, con las dificultades connotativas que encierran palabras como: el pueblo, la plebe, las masas, el proletariado, la clase obrera. Observen que algunas de ellas — verdaderos arcaísmos hoy día — se pueden usar entrecomilladas irónica o humorísticamente y que "la clase obrera" tiene todavía cierta resonancia política en la Europa occidental entre la izquierda, y mucha más aún en la Europa del Este; aunque la palabra proletariado quede difuminada en el sector terciario, se uso siempre por su efecto emotivo sobre todo, y hoy día casi no se usa en plan serio, ya que en la inmensa mayoría de los países desarrollados existe la propiedad privada. Las masas y el pueblo se pueden utilizar positiva y negativamente, pero tampoco se usan mucho. El adjetivo masivo ha absorbido a las masas en colocaciones como medios de comunicación masivos, pero ha quedado en expresiones como programa de masas, entretenimiento de masas. Y es irónico que estos términos ya no hagan referencia al pobre, ni al trabajador u obrero de fábrica.
Las palabras culturales obvias que denotan modos de ocupar el tiempo libre son, en Europa, los deportes nacionales con sus respectivas series léxicas (toros, cricket, hockey), a los que se debe añadir toda una gama de juegos individuales como el tenis, billar, squash, badmintón, y un gran número de juegos de cartas y de envite con sus respectivas series léxicas, que en el casino suelen ser francesas.
La vida política y social de un país se refleja en sus términos institucionales. Cuando la denominación de jefe de estado o de gobierno (presidente, primer ministro, rey) o el nombre de un parlamento (Assembles Nationale, Senate) son "trasparentes", o lo que es lo mismo, se componen de morfemas internacionales o de fácil traducción, entonces se traducen directa o literalmente (Asamblea Nacional, Senado). Si el nombre de un parlamento no tiene una traducción "facil" (Bundestag, Alemania; Storting, Noruega; Sejm, Polonia; Verjovna Rada, Ucrania; Riksdag, Suecia; Eduskunta, Finlandia; Kneset, Israel), se da la traducción oficial reconocida si se trata de documentos administrativos (Parlamento Federal Alemán por Bundestag; Parlamento Ucraniano por Verjovna Rada). Al núcleo de un gobierno se le llama corrientemente gabinete o consejo de ministros, pero de una forma informal se puede uno referir a el por el nombre de la capital donde se encuentra. A algunos ministerios, instituciones políticas y partidos políticos también se les puede llamar por el nombre de sus respectivas sedes: Downing Street, Elysee (el Eliseo), Hotel Matignon (palacio de Matignon), White House (la Casa Blanca). Los nombres de los ministerios, cuando son lo suficientemente descriptivos, se suelen traducir literalmente. Así, Міністерство з питань молоді та спорту da en español Ministerio de la Juventud y Deporte. Cuando un organismo público tiene un nombre "transparente", por ejemplo, Board of Trade, la traducción dependerá del "marco": si se trata de publicaciones serias, como pueden ser los libros de texto, se transfiere el nombre y, si procede, se traduce literalmente. Pero también se podría traducir informalmente por un equivalente cultural, que en el caso anterior quedarían así: Departamento Británico de Comercio y Exportación.
Cuando el organismo u organización públicos tienen un nombre "opaco" (British Council, Goethe-Institut, "Instituto Cervantes"), el traductor deberá primero determinar si existe ya una traducción reconocida y, luego, si el lector la va a entender y si resultará apropiada en ese marco; si no fuera así y se tratará de un texto informativo formal, se debería transferir el nombre y dar un equivalente funcional culturalmente neutro, pero en caso de duda es preferible el equivalente funcional, por ejemplo: órgano para la enseñanza y promoción del castellano, si tuvieramos que traducir "Instituto Cervantes"; otros detalles adicionales, como la composición del organismo, etc., sólo se darían por exigencias de los lectores, pero siempre hay que evitar dar un traducción literal o crear un neologismo. Si el texto informativo es informal o coloquial, tal vez no sea necesario transferir el nombre del organismo; con dar el equivalente cultural —y, si este no existe, el funcional— puede bastar. Por razones de impacto y elegancia, pero nunca por exactitud, un equivalente cultural en la LT de un término cultural en la LO es siempre más eficaz que un equivalente funcional culturalmente neutro, pero podría resultar especialmente engañoso con términos legales.
En general, se puede decir que cuanto más serios y expertos son los lectores, especialmente los de manuales, informes y publicaciones académicas, más inevitable se hace el procedimiento de la transferencia, pero no sólo de términos culturales e institucionales, sino de títulos, tratamientos, señas y palabras en un sentido especial. En casos así, el traductor debería tener en cuenta que los lectores pueden estar más o menos familiarizados con la lengua original, que tal vez lean la traducción porque no tienen acceso al original, que posiblemente lo que anden buscando es ponerse en contacto con el autor del texto original para consultar el resto de sus trabajos, para escribir al editor... Dentro de los límites de la comprensión, cuanto más transfiera un traductor, menos traducirá, por supuesto, y más cerca del sentido del original podrá llevar a los lectores. Esta es precisamente la razón por la que cuando una palabra importante de un texto serio está usada en un sentido especial o delicado, un traductor serio añade, tras intentar traducirla, la palabra original entre parentesis, dando a entender su poca habilidad para encontrar la palabra correcta en la LT e invitando así al lector a que se forme una idea del vacío existente. La tarea fundamental de un traductor consiste en traducir y, luego, si ve que su traducción es deficiente, en ayudar al lector a aproximarse un poco más al significado.